2. Trastornos foniátricos

2.1. La voz como herramienta de trabajo

Desde una perspectiva biológica la voz puede definirse como todo sonido originado por la vibración de los dos repliegues o “cuerdas” vocales existentes en la laringe. De este modo, es común que se considere la laringe como el órgano de la voz, pues es el lugar donde el sonido es producido.

Sin embargo, el sonido vocal que llega a nuestros oídos es el resultante de la actividad de casi un centenar de músculos. Esquemáticamente el sistema fonatorio está compuesto por los siguientes elementos:

  • El sistema respiratorio.
  • La laringe.
  • El tracto vocal o cavidades de resonancia comprendidas entre la laringe y la apertura labial.
  • El sistema nervioso central.

Uso profesional de la voz

Es el sistema funcional que se establece entre el individuo y el medio ambiente cuando desempeña una actividad laboral que necesita ineludiblemente de la voz como instrumento de trabajo, de forma que le exige adaptar sus funciones fonatorias a las demandas por las circunstancias laborales y la interacción social.

Debido al uso profesional de la voz que realiza el docente, ésta se ve sometida a la influencia de numerosos factores de riesgo que condicionan su estado de salud y su rendimiento. Algunos de estos agentes provienen de:

  • El medio interno tales como enfermedades, hipertensión muscular, emociones, etc.
  • Las demandas exteriores como ruido, responsabilidades profesionales, etc.

Por todo ello, el profesorado ha de aprender a mantener un equilibrio entre aspectos tales como:

  • La salud física.
  • Las tensiones psicológicas.
  • Las circunstancias medioambientales.

Mecanismo de producción de las alteraciones de voz del profesorado

Como consecuencia de la sobrecarga vocal inherente al ejercicio docente las alteraciones de la voz entre los maestros aparecen con mayor frecuencia que entre la población general.

En este sentido, se considera “sobrecarga vocal” al uso de la voz durante mucho tiempo y sin descanso provocando signos de inflamación en la laringe (edema y congestión). Frente a esta situación de sobrecarga, el docente que carece de técnica vocal tiende a realizar un modo de emisión de voz con excesiva tensión muscular, tanto en la laringe como en la zona de cuello y hombros.

A su vez, esta hipertensión muscular produce sequedad de mucosas y disminuye la calidad de acústica de la voz creando un círculo vicioso entre el sobreesfuerzo fonatorio y la fonastenia, ya que a mayor tensión, menor rendimiento acústico y viceversa, decreciendo así la eficacia del trabajo muscular.

Esquemáticamente, este cansancio se va realimentando por otros dos factores:

  • A causa de dicha hipertensión en laringe y faringe disminuye la hidratación de la mucosa, esto induce a carraspear y se incrementa así el impacto repetido entre los repliegues vocales.
  • En el profesional que usa mal la voz, la hipertensión muscular se suele evidenciar también mediante defectos posturales que se distribuyen a lo largo de todo el eje corporal. Es habitual, entonces, que la postura del docente que está usando mal su voz consista en:
  • Rodillas tensas.
  • Pelvis mal balanceada.
  • Vientre caído.
  • Aumento de la curvatura lumbar.
  • Incremento de la cifosis dorsal.
  • Adelantamiento del mentón.

De este modo, la falta de ergonomía postural es uno de los principales mecanismos que cierran el círculo vicioso antedicho, siendo importante que cada profesional sepa detectar en sí mismo todo este variado conjunto de síntomas, de forma que reconozca la fonastenia cuando aparezca y le ponga remedio antes de que siga evolucionando.

Manifestaciones clínicas de las alteraciones vocales del profesorado

El estado inicial de la disfunción vocal suele manifestarse como un cansancio muscular clínicamente denominado síndrome de fonastenia o fatiga vocal. La fonastenia se suele acompañar de una serie de molestias inespecíficas  en la mandíbula, boca, garganta, cuello y hombros que son percibidas como picor de garganta, pinchazos, sequedad, sensación de opresión, etc.

No obstante, la sintomatología y las alteraciones laringeas no siguen una relación unívoca. Hay casos en los que la exploración laríngea evidencia signos de cansancio y sin embargo el sujeto apenas refiere molestias subjetivas, mientras que en otros, se encuentra un daño laríngeo leve pero el maestro se queja de abundantes síntomas de cansancio vocal.

En cualquier caso y ante cualquiera de las sintomatologías descritas es aconsejable:

  • Acudir al especialista en cuanto aparezcan los primeros indicios de cansancio de la voz.
  • Buscar entrenamiento para el uso profesional de la voz.

Así mismo, hay que tener en cuenta que si bien la causa principal de  la disfonía funcional en los docentes es la sobrecarga profesional, los factores de índole emocional y socioeconómica contribuyen a que los problemas de voz persistan a pesar de las intervenciones clínicas.

Evolución de los trastornos de voz del profesorado

La voz es un sistema funcional que está continuamente evolucionando bajo la influencia de factores internos y externos que aumentan o disminuyen su estado de salud. Así pues, a lo largo de la jornada laboral pueden surgir fluctuaciones de voz fisiológicamente normales y que no deben alarmar al docente.

Los cambios más usuales se perciben en las primeras horas de la mañana y se deben, en general, al estado natural de estar “recién levantados”. Consisten en una voz más grave y apagada, pero que al cabo de media hora o una hora de buen uso, experimenta un “calentamiento” vocal que le devuelve su calidad habitual.

Sin embargo, las alteraciones debidas a la fatiga siguen una evolución opuesta, la calidad vocal va deteriorándose a medida que avanza el día, por lo que se ha dado en llamar el “ciclo diario del cansancio vocal”: La fonastenia aparece a media mañana y se hace máxima al final de la mañana, para luego ir desapareciendo por la tarde o noche.

De esta manera, la evolución temporal de una alteración de voz profesional puede presentar las siguientes fases progresivas:

  • La fonastenia es de grado leve que se recupera tras el descanso nocturno. Adicionalmente pueden aparecer episodios esporádicos de una disfonía más moderada, una o dos veces al año.
  • La fatiga vocal diaria puede hacerse mayor, si el cansancio era inicialmente esporádico puede hacerse diario y acabar siendo permanente apareciendo una disfonía más seria cada dos-tres meses, a veces ocurre que se alcanza una buena recuperación de voz en los fines de semana o bien se llega a ésta en los periodos vacacionales largos.
  • Cuando la fonastenia es severa, la voz muestra signos de clara afectación acústica de forma notoria y permanente, así como los síntomas de cansancio vocal y generalizado son muy manifiestos y el docente puede llegar a experimentar una falta de competencia o de autosatisfacción con su propio trabajo.

Como vemos, el cansancio vocal profesional del docente, suele describir una curva evolutiva característica, con un desarrollo cíclico y un efecto acumulativo.

Dónde acudir en caso de padecer problemas de voz

  • Inspección médica.

Dentro del ámbito profesional docente, la atención prestada a la salud del profesorado desde las instancias oficiales está mediatizada por los Servicios de Inspección Médica, que dependen del Ministerio de Educación y Cultura en algunas comunidades; en otras, de sus Delegaciones Provinciales. La ley establece que la labor a desarrollar por estos asesores médicos pretende ir más allá del mero control y asistencia en caso de baja laboral, adoptando un enfoque encaminado hacia la prevención de la enfermedad y la promoción del estado de salud.

  • Médico especializado en voz.

Es el primer paso que se ha de dar cuando se presentan problemas permanentes o repetidos de voz. El especialista realizará la exploración, diagnóstico y la programación terapéutica; asimismo valorará la necesidad de utilizar recursos electrónicos de amplificación para la docencia. El tratamiento diario de entrenamiento vocal será llevado a cabo por el logopeda.