4.2. Burnout o Síndrome del quemado

4.2.5. Consecuencias del SQT

A la hora de analizar las consecuencias del SQT, es imprescindible tener en cuenta que el SQT es un proceso (más que un estado) y es progresivo (acumulación de contacto intenso con alumnado).

La sintomatología que puede originar este síndrome es extensa, pudiendo ser leve, moderada, grave o extrema. Uno de los primeros síntomas de carácter leve pero que sirve de primer escalón de alarma es la dificultad para levantarse por la mañana o el cansancio patológico, en un nivel moderado se presenta distanciamiento, irritabilidad, cinismo, fatiga, aburrimiento, progresiva pérdida del idealismo que convierten al individuo en emocionalmente exhausto con sentimientos de frustración, incompetencia, culpa y autovaloración negativa. Los graves se expresan en el abuso de psicofármacos, absentismo, abuso de alcohol y drogas, entre otros síntomas.

Por otro lado, podemos diferenciar entre las consecuencias del SQT para el trabajador y las consecuencias para la organización. En lo que respecta al trabajador, se produce un deterioro cognitivo, que consiste en la aparición de la frustración y el desencanto profesional, en una crisis de la capacidad percibida por el desempeño de la actividad profesional y en una crisis existencial. El deterioro afectivo se caracteriza por el desgaste emocional y en algunos casos se acompaña por sentimientos de culpa. El deterioro actitudinal cursa con actitudes de cinismo, indolencia e indiferencia con el alumnado y con la propia organización.

Así, las principales consecuencias emocionales tienen que ver con la sintomatología ansiosodepresiva, con una propensión a los sentimientos de culpa y con respuestas hostiles alimentadas por frecuente irritabilidad y actitudes negativas hacia la vida. Muchos estudios relacionan los estados depresivos y la constelación sintomática del  síndrome.

Desde el punto de vista clínico, el SQT es un proceso que se acaba manifestando como una enfermedad incapacitante para el ejercicio de la actividad laboral cuando se presenta en toda su magnitud.

Desde un punto de vista social, las relaciones interpersonales (tanto intralaborales como extralaborales) quedan gravemente dañadas existiendo actitudes negativas hacia la vida en general, interacciones hostiles, comunicación deficiente, tendencia al aislamiento, disminución de la calidad de vida personal, aumento de los problemas de pareja, familiares, etc.

Las consecuencias para la organización se manifiestan en un deterioro de la comunicación y de las relaciones interpersonales (indiferencia o frialdad con las personas con las que trabaja); disminuye la capacidad de trabajo, disminuye el compromiso, bajan el rendimiento y la eficacia, se da un mayor absentismo y una mayor desmotivación, aumentan las rotaciones y los abandonos de la organización, la calidad de los servicios que se presta al alumnado resulta claramente dañada, surgen sentimientos de desesperación e indiferencia frente al trabajo, se produce un aumento de quejas de alumnos, etc.